Toro mecánico para bodas
Desde 350 € · 2 horas, personal incluido
Transporte aparte. 100 € en Barcelona y 100 € más por cada hora de trayecto.
El momento en que los invitados se quitan la chaqueta y los tacones y la boda cambia de marcha. Se monta durante el cóctel o al empezar la barra libre, y no hay quien lo pare.
El momento en que la boda cambia de marcha
Todas las bodas tienen un punto de inflexión. Es cuando se acaban los discursos, la gente se levanta de la mesa y hay que decidir si esto se convierte en fiesta o se va apagando poco a poco mientras los invitados miran el reloj para calcular a qué hora pueden irse sin quedar mal. Ese momento no se resuelve con más barra libre: se resuelve dándole a la gente algo que hacer.
El toro mecánico funciona ahí como pocas cosas. Rompe el protocolo de golpe. En cuanto se sube el primero —y siempre hay un primero, normalmente un amigo del novio al que empujan entre tres—, la boda se relaja entera. Las chaquetas acaban en las sillas, los tacones debajo de una mesa, y de repente hay sesenta personas haciendo corro y gritando.
A diferencia de otras animaciones de boda, esta no obliga a nadie. No hay que salir a bailar, ni participar en un juego colectivo, ni pasar vergüenza delante de todos si no te apetece. El que quiere sube y el que no, mira y graba. Y los que miran se lo pasan tan bien como los que montan, que es exactamente lo que se necesita en una celebración donde hay gente de ochenta años y niños de seis en la misma pista.
Hay otra cosa que los novios no suelen prever: es el mejor generador de material para el vídeo de boda. Los videógrafos lo agradecen porque les da una secuencia con acción, caras y reacción del público, que es justo lo que falta entre el banquete y el baile.
En qué momento de la boda encaja mejor
Los dos momentos que mejor funcionan son el cóctel y el arranque de la barra libre, y cada uno tiene su lógica.
Durante el cóctel, el toro entretiene a los invitados mientras los novios están haciendo el reportaje de fotos. Es la hora muerta clásica de cualquier boda: la gente lleva de pie cuarenta minutos con una copa en la mano y ya se ha saludado con todo el mundo. Tener algo montado ahí cambia por completo la sensación de espera. Además todavía hay luz natural, que para las fotos lo es todo.
Al empezar la barra libre es la otra opción, y es la que más nos piden. Funciona como el disparo de salida de la fiesta: se abre la barra, suena la música y aparece el toro. En esta franja tened en cuenta el horario, porque si el desmontaje se va más allá de las siete de la tarde entra el recargo de 50 €.
Lo que no recomendamos es montarlo durante el banquete. La gente está sentada, comiendo, y el toro se queda parado ocupando espacio y llamando la atención sin que nadie lo use. Se desaprovechan las dos horas contratadas.
Lo que las fincas y masías nos suelen pedir
Si os casáis en una finca, lo más probable es que os pidan estas cosas antes de autorizar el montaje. Todas las tenemos resueltas y os las mandamos por correo el mismo día que las pidáis.
- Seguro de responsabilidad civilTrabajamos con póliza y os pasamos el certificado para que lo presentéis a la finca.
- Medidas y espacio necesarioCinco metros de diámetro libres, sin ramas ni toldos bajos por encima.
- Consumo eléctrico3.000 W a 220 V, con dos enchufes convencionales cerca del punto de montaje.
- Horario de montajeEntre 30 y 60 minutos antes, y otro tanto para recoger. Lo cuadramos con el responsable de la finca.
- Acceso para la furgonetaSin escaleras y sin pasos de menos de 150 cm. Es lo que más conviene comprobar con antelación.
- Certificado de mantenimientoLa máquina tiene su certificado de inspección y mantenimiento firmado y al día.
Dónde lo montamos: masías, fincas y jardines
La mayor parte de las bodas que hacemos son en masías y fincas del Vallès, el Penedès, el Maresme y el Baix Llobregat. Son espacios pensados para celebraciones, con jardín amplio y acceso rodado, así que el montaje suele ser directo y sin complicaciones.
También montamos en jardines de casas particulares, en hoteles con terraza y en salones grandes de interior. En interior no hay ningún problema siempre que la altura libre pase de tres metros y el suelo aguante: hemos montado sobre parqué, sobre baldosa y sobre moqueta sin marcar nada, porque todo el peso lo reparte la colchoneta.
El caso que más se atasca es la boda en una finca con el jardín en alto, al que solo se llega por una escalera de piedra. Es precioso para las fotos y es imposible para nosotros. Si vuestra finca es así, avisadnos antes de reservar y buscamos si hay otra zona donde montar.
Una recomendación que os ahorrará discusiones el mismo día: decidid con la finca dónde va el toro antes de la boda, no cuando lleguemos. Lo ideal es una zona cercana a la barra pero no en el paso principal, y con algo de sombra si es en verano.
La pregunta incómoda: ¿es seguro con los invitados bebiendo?
Es la duda que más nos plantean los novios, y tiene toda la lógica: una boda a las once de la noche no es una clase de gimnasia. La respuesta corta es que sí, y la larga es que la seguridad no depende de los invitados sino de quien maneja la máquina.
El toro no va solo. Lo controla una persona de nuestro equipo desde el centro de mando, y esa persona decide la velocidad de cada turno mirando a quien tiene delante. Si alguien va justo, se le pone un programa lento; si alguien va muy pasado, no sube. Esa decisión la tomamos nosotros, no vosotros, que es lo importante: ningún novio quiere ser el que le dice a su primo que ya está bien.
Después está la colchoneta, que rodea la máquina entera y es donde acaba todo el mundo. Nadie cae al suelo. Las caídas del toro son aparatosas de ver y blandas de sufrir, que es justo lo que hace gracia.
La edad mínima son 6 años y el peso máximo 100 kilos. Con niños se baja la velocidad y el toro se convierte en otra cosa, casi un caballito. En bodas con muchos críos eso da un rato larguísimo de tranquilidad a los padres, que no es poco.
Cuánto cuesta y qué se suele contratar junto
El alquiler son 350 € por dos horas, con personal y montaje incluidos, y 100 € cada hora adicional. El transporte va aparte: 100 € en Barcelona y 100 € más por cada hora de trayecto. Una boda en una masía del Penedès o del Vallès sale normalmente por 450 €, y ese precio es el mismo tanto si sois cuarenta invitados como si sois ciento cincuenta.
Si el montaje o la recogida caen fuera del horario de 10:00 a 19:00 se añaden 50 €. En bodas es frecuente, porque la barra libre empieza tarde; conviene contarlo desde el principio para que no aparezca como sorpresa en el presupuesto.
Lo que más se contrata junto con el toro en bodas es el fotomatón 360. Funcionan muy bien en pareja porque se complementan: el toro da acción y el fotomatón da recuerdo, y los invitados van pasando de uno a otro. Y sale a cuenta, porque el transporte se cobra una sola vez lleve la furgoneta una cosa o cuatro.
La reserva se cierra con el 50 % de anticipo y el resto el día del evento. Y si es al aire libre y llueve, se devuelve el importe íntegro: en una boda con fecha fija esa garantía tranquiliza bastante.
Ficha técnica del toro mecánico
Pasadle estos datos a la finca cuando pidáis autorización para el montaje. Suele bastar con esto.
- SuperficieUn círculo de 500 cm de diámetro, despejado y llano.
- Altura libreMás de tres metros. En interior es lo que más conviene comprobar.
- Potencia3.000 W a 220 V y dos enchufes cerca del punto de montaje.
- Acceso rodadoSin escaleras y sin ningún paso inferior a 150 cm de ancho.
- Tiempos30-60 minutos de montaje y otro tanto de recogida.
- LímitesEdad mínima 6 años, peso máximo 100 kg.
El toro y el reportaje de la boda
Hay una cosa que los novios descubren después y que conviene decir antes: el toro es, casi siempre, la secuencia con más vida del vídeo de boda. Entre el banquete y el baile hay un tramo que a los videógrafos les cuesta llenar, porque son planos de gente hablando y poco más. El toro les da acción, caras de esfuerzo, caídas y, sobre todo, reacción del público.
Si tenéis fotógrafo o videógrafo contratado, avisadle de que habrá toro y a qué hora. Con saberlo se colocan bien y aprovechan la luz. La diferencia entre una secuencia grabada de frente con luz de tarde y otra grabada de espaldas a contraluz es enorme, y depende solo de que alguien lo haya dicho antes.
Por eso insistimos con el horario: a las siete de la tarde en junio hay luz; a las once de la noche hay una bombilla. Si el vídeo os importa, el cóctel o el arranque de la barra libre con luz natural sacan un material incomparablemente mejor. Nosotros no llevamos iluminación propia: si es de noche, la luz la pone la finca.
Y un detalle de vestuario que agradece todo el mundo: si la novia quiere subir —y suele querer— que tenga a mano el cambio de zapatos. El vestido no impide montar, pero los tacones sí.
Qué preguntar a la finca antes de reservar
Casi todos los problemas de un toro mecánico en una boda se resuelven con tres preguntas hechas a tiempo al responsable del espacio. Si tenéis visita pendiente con la finca, llevadlas apuntadas.
La primera: ¿por dónde entra una furgoneta y hasta dónde llega? No vale con que haya aparcamiento; hace falta descargar en el mismo punto de montaje, sin escalones y sin ningún paso de menos de 150 centímetros. Muchas masías bonitas tienen la zona de ceremonia detrás de un arco estrecho o al final de unas escaleras de piedra, y eso deja el montaje fuera aunque sobre espacio.
La segunda: ¿dónde hay una zona llana de cinco metros de diámetro sin nada encima? El césped vale, la tierra compacta vale, la grava fina vale. Lo que no vale es una pendiente, ni un rincón con un olivo, ni una pérgola baja. Y conviene que no sea el mismo sitio donde va la pista de baile, porque el toro se recoge antes que la fiesta.
La tercera: ¿hay dos enchufes normales de 220 V cerca? Con 3.000 W basta, pero si el punto está a cuarenta metros del cuadro hay que saberlo para llevar alargadera suficiente.
Con esas tres respuestas ya se puede cerrar la reserva sin sorpresas. Y si preferís no hacer de intermediarios, dadnos el contacto del responsable de la finca y lo hablamos directamente con ellos: es una llamada de diez minutos y os quitáis un tema de encima en un día que ya tenéis bastante lleno.
Lo que nos preguntan los novios
¿Cuándo es mejor montarlo, en el cóctel o en la barra libre?
En el cóctel entretiene a los invitados mientras hacéis el reportaje de fotos y hay luz natural, que se nota en las imágenes. Al empezar la barra libre funciona como pistoletazo de salida de la fiesta. Las dos opciones van bien; la de la barra libre suele llevar recargo de horario porque la recogida se pasa de las 19:00.
¿La finca nos va a pedir papeles?
Casi siempre piden el seguro de responsabilidad civil, las medidas y el consumo eléctrico. Lo tenemos todo y os lo mandamos por correo el mismo día que nos lo pidáis, para que se lo paséis a la finca sin tener que hacer de intermediarios.
¿Se puede montar dentro de un salón?
Sí, siempre que haya cinco metros de diámetro libres y más de tres metros de altura. El suelo no sufre: todo el peso lo reparte la colchoneta hinchable. Hemos montado sobre parqué y sobre baldosa sin marcar nada.
¿Y si los invitados han bebido?
La velocidad la controla una persona de nuestro equipo, que decide turno a turno y puede no dejar subir a quien no esté en condiciones. Es una decisión nuestra, no vuestra. Y todas las caídas son sobre la colchoneta.
¿Los niños pueden montar?
Desde los 6 años. Se baja la velocidad y el toro se convierte prácticamente en un caballito de feria. En bodas con muchos niños suele ser lo que más rato les entretiene.
¿Qué pasa si llueve el día de la boda?
En instalaciones al aire libre devolvemos el importe íntegro de la reserva. Si la finca tiene una zona cubierta con espacio suficiente, también podemos cambiar el montaje allí sin coste.
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El toro es el mismo; lo que cambia es cómo se monta el día. Estas son las otras situaciones en las que más nos lo piden.
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