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Historia del toro mecánico: del rodeo a las fiestas
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El toro mecánico no se inventó para divertir a nadie. Se inventó para que los vaqueros de rodeo pudieran entrenar sin romperse la espalda, y acabó en las discotecas por culpa de una película de John Travolta.
Primero fue una máquina de entrenar
El rodeo es un deporte en el que hay que aguantar ocho segundos encima de un animal de media tonelada que hace todo lo posible por quitarte de encima. Entrenar eso tiene un problema evidente: cada intento es una lotería, el animal se cansa, y el que se rompe la clavícula está fuera un mes.
La solución que apareció a mediados del siglo XX fue construir máquinas que imitaran la corcoveada para poder repetirla las veces que hiciera falta, siempre igual y sin animal. No eran atracciones: eran aparatos de entrenamiento, feos, con el cuerpo de barril, pensados para que un jinete practicara la postura y el agarre en un sitio cerrado.
De ahí sale todo el vocabulario que hoy usamos en un evento. Buck, el cabeceo, y spin, el giro, son los dos movimientos que aquellas máquinas intentaban reproducir, y siguen siendo exactamente los dos movimientos que tiene un toro mecánico moderno. Los ocho segundos del reto de una despedida de soltero son los ocho segundos reglamentarios de una competición de rodeo.
Gilley’s, Texas: la máquina se sale del rancho
A mediados de los setenta, un empresario de Pasadena, Texas, llamado Sherwood Cryer instaló una de estas máquinas en su local, un honky tonk enorme que llevaba con el cantante Mickey Gilley y que se llamaba Gilley’s Club. La idea era dar algo que hacer a los clientes mientras bebían.
El aparato venía de un fabricante que las construía para entrenar a vaqueros de verdad, y se comercializaba con un nombre que se quedaría para siempre: «El Toro». Cryer acabó comprando los derechos del nombre y de la patente.
Lo que pasó después no lo previó nadie. La máquina se convirtió en el espectáculo del local: no por quien montaba, sino por el corro que se formaba alrededor. La gente hacía cola, apostaba, se picaba y volvía al día siguiente. Cincuenta años después, esa sigue siendo la única razón por la que un toro mecánico funciona en una boda o en una fiesta mayor: no es la atracción de quien se sube, es la de los treinta que miran.
Urban Cowboy, 1980: el año que cambió todo
En 1980 se estrenó Urban Cowboy, con John Travolta y Debra Winger, rodada en buena parte dentro del propio Gilley’s. Travolta venía de Fiebre del sábado noche y de Grease, así que era, literalmente, el hombre más imitado del planeta. Y en esa película se sube a un toro mecánico.
El efecto fue inmediato y desproporcionado. De un día para otro todos los locales de Estados Unidos quisieron uno, y los fabricantes se quedaron con la producción vendida durante años. El toro mecánico dejó de ser una herramienta de rancho y pasó a ser mobiliario de discoteca.
Aquella primera fiebre trajo también su resaca: máquinas mal fabricadas, locales que las ponían sobre suelo duro sin ninguna protección y un reguero de lesiones que hizo que muchos sitios acabaran retirándolas. La industria aprendió por las malas lo que hoy es obvio: la atracción no es el toro, es el toro más lo que hay debajo.
De ahí viene la colchoneta hinchable que rodea la base, que es el cambio de diseño más importante que ha tenido este aparato en toda su historia. Convirtió la caída, que es lo que pasa siempre, en la parte divertida en vez de en el accidente.
Lo que ha cambiado y lo que no
Comparado con la máquina que aparecía en la película, un toro de alquiler de hoy se parece mucho por fuera y nada por dentro.
- Sigue igual: buck y spinLos dos movimientos son los mismos, y siguen llamándose por su nombre en inglés.
- Sigue igual: los ocho segundosLa referencia del rodeo se mantiene como reto en cualquier evento.
- Sigue igual: el corroLa atracción es el público. Quien monta dura veinte segundos; el corro dura dos horas.
- Ha cambiado: la colchonetaEl aro hinchable alrededor de la base es lo que hizo viable la atracción fuera de un local especializado.
- Ha cambiado: el controlDel acelerador manual a una consola con joystick de ocho direcciones, cronómetro, tres niveles automáticos y parada de emergencia.
- Ha cambiado: el públicoSe diseñó para vaqueros de competición. Hoy montan niños desde 6 años, abuelas y comerciales en un family day.
- Ha cambiado: el papeleoRevisión con certificado firmado y seguro de responsabilidad civil. En 1980 no lo pedía nadie.
Cómo llegó a España, y a Barcelona
A España el toro mecánico llegó como llegaban entonces estas cosas: primero a las ferias y verbenas de los años ochenta y noventa, con aparatos importados o construidos aquí con más voluntad que criterio, y después a las discotecas de la costa.
El salto a lo que hoy es el negocio —una atracción que se alquila para un evento privado y se monta en casa de alguien— es mucho más reciente, y tiene que ver con dos cosas prácticas. Una, que las máquinas se volvieron transportables: una base de unos cien kilos y una colchoneta que se hincha en minutos se llevan en una furgoneta. Dos, que el móvil convirtió cada monta en un vídeo, y un vídeo de alguien saliendo por los aires es exactamente lo que la gente quiere de una despedida de soltero.
Hoy en Barcelona el toro mecánico se contrata para cosas que a Sherwood Cryer le habrían parecido rarísimas: bodas en masías del Penedès, fiestas mayores de pueblo, activaciones de marca, comuniones y family days de empresa. La máquina es la misma que entrenaba vaqueros. Lo único que ha cambiado es quién se sube y quién está mirando.
Preguntas sobre el origen del toro mecánico
¿Para qué se inventó el toro mecánico?
Para entrenar a jinetes de rodeo sin necesidad de un animal: permitía repetir la corcoveada las veces que hiciera falta, siempre igual y con menos riesgo.
¿Qué tiene que ver Urban Cowboy con esto?
La película de 1980, con John Travolta, se rodó en el club Gilley’s de Texas, donde había un toro mecánico. Después del estreno lo quisieron todos los locales del país y la atracción se popularizó en todo el mundo.
¿Por qué ocho segundos?
Porque es el tiempo reglamentario que hay que aguantar en una competición de rodeo para que la monta puntúe. Se ha quedado como reto en los eventos.
¿La colchoneta hinchable es original?
No. Las primeras máquinas se montaban sobre colchonetas de gimnasio o directamente sobre el suelo del local. El aro hinchable alrededor de la base es muy posterior, y es lo que permitió sacar el toro de los locales especializados.
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